Sábado 3 de Julio de 2010, la convocatoria es en Alpe d'Huez, al lado de los apartamentos donde nos alojamos, a las 7 de la mañana. Somos 21 jabatos los que nos dejamos caer trazando las 21 famosas curvas de la montaña mítica.

Tras la foto de rigor de todo el grupo, nos colocamos en el pelotón que toma la salida a las 7:50h, a partir del dorsal 4000 en adelante...

Por delante, un auténtico reto para cicloturistas de costa como nosotros, hay que subir 5000 m de desnivel acumulado en 174 km. Tenemos por delante lo que yo, personalmente, considero toda una hazaña, llegar a la meta del Alpe d'Huez tras superar uno tras otro los obstáculos que se nos presentan, en forma de montañas...
Un simple vistazo al perfil del recorrido asusta al más pintado:

El día anterior, toma de contacto con lo que nos espera... Algunos se muestran pensativos, dubitativos ante lo que nos aguarda...

Mientras esperamos el banderazo de salida, rostros de concentración... La temporada se ha preparado teniendo muy presente el día de La Marmotte, el 3 de Julio, con el único objetivo de poder completar el recorrido; no importa el tiempo invertido, ni la posición, es la lucha de cada uno contra la montaña, un reto demasiado ambicioso...

Salimos y cruzamos las calles de Bourg d'Oisans, donde numerosos espectadores aplauden al pelotón multicolor. Tras los primeros 10 km llanos, el primer "hueso" de la jornada es el ascenso al Col du Glandon (1.924 m), que nos va a acompañar durante las 2 primeras horas de marcha. A la altura de Allemont se asciende una pequeña presa y se llanea durante un par de km antes de subir piñones para aliviar el pedaleo contra las pendientes de 2 dígitos que se nos presentan tras superar el cruce a la estación de Vaujany y la localidad de Le Verney.

Tras Le Rivier d'Allemont se descienden 2 km para afrontar un duro repecho que bordea el Desfiladero de Maupas y, tras cambiar de vertiente, alcanzar un enorme embalse que nos acompaña durante varios kilómetros.

Todavía hay ganas de broma, las fuerzas están intactas, pero la prudencia nos exige rodar con mesura, sin malgastar energías. La jornada va a ser muy larga, y más de uno lo puede pagar muy caro...

En este tramo me rodean Kike, Álex, Ivanillu y Carlitos... El resto anda repartido, unos por delante y menos por detrás...

Finalmente coronamos el Glandon, donde hay un colapso de coj... Cientos de ciclistas se apelotonan en la cima para avituallarse antes de lanzarse cuesta abajo en busca de St. Etienne de Cuines, 20 km de pronunciado descenso, tramo neutralizado por la organización para evitar caidas como la que en 2006 sesgó la vida de un corredor.

17 km de llano ascendente (que gran definición...), donde el calor aprieta de lo lindo, antes de afrontar el temible conjunto Télégraphe-Galibier desde St. Michel de Maurienne, un auténtico coloso alpino protagonista de la historia del Tour de Francia. Al inicio del ascenso me encuentro en un grupo sin ningún compañero, y el calor comienza a resultar sofocante, hay que beber constantemente...

A falta de 5 km para doblegar el Col du Télégraphe (1.554 m) atrapo a Germán, que no esperaba mi visita, de ahí su careto de sorpresa:

Una parada en Valloire para reponer fuerzas y aliviar la vejiga, antes de afrontar el Col que nos va a acercar más al cielo, a 2646 m de altitud, donde el oxígeno empieza a escasear... Encontramos a Siscu en el avituallamiento y partimos hacia el Galibier. Son 18 km de dura ascensión, empinándose violentamente a partir del Plan Lachat, 8 km de tremendo esfuerzo para vencer a la montaña, una montaña que no da tregua y pone a cada uno en su sitio. Cualquier síntoma de debilidad puede ser la perdición del mejor preparado. No todos lo consiguieron, varios jabatos tuvieron que hincar la rodilla ante el coloso... No pasa nada, el hecho de intentarlo y enfrentarse a semejante recorrido merece la admiración de todos, estas montañas van a estar ahí para poder superarlas y estoy convencido que así será algún día...

Durante el lento pedaleo en busca de la cumbre, el espectáculo es impresionante. El Grand Galibier, imponente pico de 3229 m:

El paso de montaña, con nieve en los márgenes, se muestra a 2 km interminables, tras superar varias curvas de herradura:



El día cambia en la alta montaña, la temperatura ha descendido y amenaza lluvia; hay que recuperar fuerzas, que de bien seguro vamos a necesitar en lo que resta de recorrido...

Personalmente todo iba bien hasta el Galibier... Tras el descenso hasta el Col de Lautaret (2058 m) se toma, durante 40 km, la transitada ruta D-1091 en dirección a Bourg d'Oisans, sembrada de peligrosos túneles mal iluminados... El calor vuelve a apretar y el mercurio ronda los 36ºC al pie del Alpe d'Huez. Es imprescindible avituallarse antes de emprender la ruta de las 21 curvas, cada una con el nombre de un ganador (o dos) en su cima, numeradas en sentido inverso. Hay que superar más de 1.000 m de desnivel en los 13 km más mediáticos de la historia del Tour...

Ahora sí, con las fuerzas muy mermadas comienzo el ascenso junto a Germán y Manuel Pizarro, tras intentar convencer a Iván que lo vuelva a intentar (sucumbió en la curva 17, tras superar los 2 km más duros). Ya veo que no va a ser fácil, se me carga el gemelo izquierdo y siento un agobio tremendo por el calor asfixiante. En la curva 17 veo al Ivanillu sentado y para allá que me voy; sabia decisión. Me deshago de la camiseta interior, tomo un gel de glucosa y me refresco la cabeza; 15 minutos en los que me ronda por la cabeza la idea de dejarlo, que ya está bien, ya volveremos otro día...

Solamente los que disfrutamos de la bicicleta podemos entender lo que a veces nos empuja a sufrir, a poner el cuerpo al límite, a luchar contra la montaña, contra el calor o el frío... como decimos algunos: "hay que disfrutar sufriendo", menuda paradoja...
Una vez superado el momento de crisis me recupero de forma casi milagrosa y puedo disfrutar del ascenso a la Montaña Mítica. Consigo mantener un ritmo de escalada digno, formando parte de una auténtica procesión de ciclistas que marchan en solitario, en silencio, con el único objetico de cruzar la línea de meta...
Finalmente conseguimos concluir semejante locura 16 de los 21 intrépidos ciclistas que un lejano día del mes de febrero decidimos que este era el año de La Marmotte. Algunos, en un tiempo formidable, pero más allá de la marca conseguida, todos coincidíamos en lo mismo, la extrema dureza del ciclismo cuando hay que enfrentarse a la alta montaña, cuando hay que superar en una misma jornada puertos como el Glandon, el Galibier y el Alpe d'Huez...
FELICIDADES A TODOS!!!!!!!!!!